Santo Tomás de Aquino
Cuando solo tenía cinco años, Santo Tomás de Aquino comenzó sus estudios formales bajo la dirección de los monjes benedictinos de la abadía de Monte Cassino. Ya desde su juventud, su alma ardía en el deseo de conocer la única verdad que daba sentido a todas las demás. A medida que pasaban los años de estudio de Tomás, su gran deseo de una vida de oración y estudio lo llevó a la Orden Dominicana, cuyo lema ’Veritas“ o ”Verdad“ reflejaba el objeto de sus anhelos. Dentro de la Orden, se encontró con el genio y la santidad de Alberto Magno. Bajo la influencia de Alberto, Tomás no solo se sintió impulsado a un hambre más profunda por el estudio, sino también a vivir la vida religiosa dominicana de pobreza, castidad y obediencia. Tomás buscó la verdad dondequiera que pudiera encontrarse, sin temer profundizar en los escritos de pensadores de otras épocas y creencias. La obra principal de Santo Tomás de Aquino, la Summa Theologica, se considera el pilar del pensamiento filosófico occidental y una de las obras más influyentes de la literatura occidental.
En consonancia con el legado de nuestro patrón, en la Escuela Regional Santo Tomás de Aquino nos esforzamos, ante todo, por inculcar en nuestros alumnos un espíritu de oración, sustentado en un conocimiento integral de la verdad. Este énfasis en lo sagrado no niega, sin embargo, el valor de las materias de carácter secular. En su *Summa Theologica*, Santo Tomás escribió que la gracia se edifica sobre la naturaleza. Los dones naturales de la mente y el cuerpo son el fundamento de los dones sobrenaturales del alma, que son superiores. Al instruir a nuestros alumnos en un plan de estudios integral, esperamos transmitirles aquellas verdades que los preparen para aceptar la gracia de conocer, amar y servir a Dios, quien es la fuente de toda Verdad. Reflexionando sobre la vida y confiando en la intercesión de Santo Tomás, quien buscó a Dios desde su infancia, nos esforzamos por inculcar, incluso en los más pequeños, el amor por el aprendizaje y el deseo de orar. Nuestro objetivo es que, a través de nuestro apostolado de la educación católica, cada uno de nosotros sea formado en el espíritu de Santo Tomás de Aquino, de modo que al final de nuestras vidas hagamos eco de su gran deseo. Cuando el Señor le preguntó qué recompensa tendría por escribir bien, Tomás respondió: ’Nada, Señor, sino a Ti mismo“.”
